Internet forma parte de nuestro día a día, pero a menudo utilizamos conceptos que no siempre tenemos del todo claros. Uno de ellos es la dirección IP, un elemento clave para que los dominios funcionen correctamente. En este artículo te explicamos qué es una IP, cómo se relaciona con los nombres de dominio y qué diferencias existen entre una IP de un dominio y la de un dispositivo.
¿Qué es una dirección IP?
Una dirección IP es una etiqueta numérica que identifica de forma única un dispositivo lógico o un servicio dentro de una red informática. Las siglas IP corresponden a Internet Protocol, sirven para identificar un dispositivo dentro de la red e indicar su ubicación para que la información llegue al lugar correcto.
Los dispositivos y servidores se comunican entre sí mediante estas direcciones. El problema es que una IP es una secuencia de números difíciles de recordar, tales como: 79.153.31.135
Por eso se crearon los nombres de dominio, que permiten navegar por internet con nombres comprensibles en lugar de números. Tal y como explicamos en este artículo sobre el DNS, los servidores de nombres de dominio actúan como “traductores” entre el nombre de dominio y su dirección IP.
La IP no es siempre la misma
En muchos casos, la dirección IP es dinámica: el proveedor de internet te asigna una cuando te conectas y puede cambiar a la próxima conexión. Esto significa que la IP no identifica el dispositivo físico, sino el punto de conexión a la red durante una sesión concreta. También existen IP fijas pero no son imprescindibles para los usos habituales.
La IP de un dominio y la IP de un dispositivo no son lo mismo
Aunque técnicamente ambas son direcciones IP, su función es distinta.
Un dominio no tiene una IP propia por sí mismo. Lo que hace es apuntar, mediante el DNS, a una o más direcciones IP, que corresponden a los servidores en los que está alojado un servicio (una web, un correo…).
Por ejemplo: dominio.barcelona a 63.32.184.65
Aquí domini.bacelona es el nombre fácil de recordar y 63.32.184.65 es la dirección del servidor que responde a las peticiones. Un dominio puede apuntar a varias IP, y estas pueden cambiar sin que cambie el nombre del dominio.
En cambio, la IP de un dispositivo identifica una máquina concreta dentro de una red, como un ordenador, un móvil o un rúter. Esta IP puede ser privada (dentro de casa o en la oficina) o pública (visible en internet), y a menudo también es dinámica.
La diferencia clave
· La IP de un dominio identifica un servicio.
· La IP de un dispositivo identifica un dispositivo físico.
Cuando escribes un dominio en el navegador, el DNS lo traduce a una IP; tu dispositivo, con su propia IP, contacta con el servidor, y este responde mostrando el contenido.
¿Por qué es útil entenderlo?
No es necesario ser experto técnico para gestionar un dominio, pero entender conceptos básicos como las direcciones IP ayuda a comprender mejor cómo funciona internet, saber qué ocurre cuando cambias de alojamiento o de servidor y tomar decisiones más informadas sobre tu presencia digital.
Los dominios, el DNS y las direcciones IP forman parte de la infraestructura invisible que hace posible que tu proyecto sea accesible en internet todos los días.








