La
pandemia de la COVID-19 ha comportado una transformación digital en todos los
ámbitos: las escuelas se vieron obligadas a impartir las clases y toda la
relación con el alumnado a través de internet y una gran parte de las empresas
instauraron el teletrabajo entre sus equipos y algunas lo mantendrán o lo
combinarán con la actividad presencial en la oficina.
Pero no solo eso, un estudio confirma que la creación de nuevos dominios en Europa crece un 20 % a causa de la pandemia, este aumento se debe muy probablemente al hecho de que muchos negocios han tenido que transformarse y hacerse presentes en internet para seguir ofreciendo sus productos y servicios a los clientes.
No
obstante, la transformación digital también tiene un lado negativo, y es que el
aumento de los ciberataques durante el 2020 ha sido exponencial, y la mitad se
deben al aumento del teletrabajo provocado por la pandemia: “Más de la mitad de
las organizaciones no estaban preparadas para la digitalización que se ha
requerido para implementar el teletrabajo”, asegura un estudio elaborado por ACCIÓ y la Agencia de
Ciberseguridad de Cataluña.
El
mismo estudio afirma que “se calcula que en el año 2021 cada 11 segundos habrá
un ciberataque a escala mundial. Este dato ha aumentado significativamente en
los últimos años: en el 2016 la media era de 40 segundos”.
Dos
de los ataques informáticos más habituales son, por un lado, el ransomware,
un software malicioso o virus que
cifra todo el contenido de un ordenador y solicita un rescate para descifrarlo.
Si entra en una empresa y cifra todos los ordenadores, es una catástrofe. Por
otra parte, el phishing, o fraude a través de la suplantación de identidad,
que se dirige tanto a empresas como a particulares: reciben un mensaje vía
correo electrónico o móvil que pide datos o contraseñas. Uno de los fraudes más
habituales es hacerse pasar por una entidad bancaria, enviar un mensaje para
solicitar que se confirmen el usuario y la contraseña y, a partir de aquí, ya
se tiene acceso a la cuenta corriente.
¿Cómo se pueden identificar los fraudes
a través de internet?
Una
manera rápida de identificarlos es observando el dominio al que nos quieren
dirigir. En estos tipos de fraude, tanto el ransomware
como el phishing, es probable que
intenten suplantar la identidad de organizaciones reconocidas, ya sea para
hacernos descargar un virus o para tener acceso a nuestros datos de usuario.
Pero un dato importante que no podrán suplantar es el dominio de la
organización real.
Siguiendo con el
ejemplo del banco, imagínate que contactan contigo de tu banco, “Banc segur”, y
que sabes que su página web es bancsegur.barcelona. Si recibes un correo o
mensaje de este banco que te solicita que accedas a una página que sea
bancsegur.xxxxx.barcelona, eso te da pistas que se trata de un fraude. ¿Por
qué? Pues porque en este caso el dominio es xxxxx.barcelona, y
bancsegur.xxxxx.barcelona es un subdominio. Es decir, siempre nos tenemos que
fijar en lo que pone justo antes de .barcelona (o .cat, .com, .es, etc.).
Si aun así tienes
dudas, lo más recomendable es no responder al mensaje y contactar con la
organización por otras vías, ya sea el teléfono de atención al cliente, las
redes sociales o el correo de contacto que tienen en el web que consultes
habitualmente.